¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Fabuloso hilo de twitter de @Antonio1Moreno

Qué manos más suaves tienes mamá, cómo me mimas, cómo me acaricias, cómo me besas… ¡Y qué bien hueles! Me parece que es la primera vez que te veo, aunque te oigo y es como si te oyera desde siempre. Y el señor de las barbas… ¡también me suena su voz!

Dicen que hoy es un día especial, y yo no sé muy bien por qué, pero este sitio se ha llenado de gente. La puerta no para de sonar y cada uno que entra forma una fiesta. ¡Qué ruido, qué jaleo, qué alegría tienen! Ahora acaban de entrar tres. Traen algo en las manos, y se lo van dejando a mamá, luego vienen a verme y empiezan a decirme unas cosas… ¡Unas cosas! Yo no sé muy bien qué dicen porque creo que su idioma es distinto al mío. Yo les contesto con una sonrisa, abriendo mucho los ojos, y creo que me entienden. Y todos, venga a hablar conmigo, que si patatín, que si patatán… Y a mí, que me da alegría escucharles, pues me río y les hago gracia. Me gusta escuchar a esta gente. Yo no sé qué tienen pero es como si los quisiera de toda la vida. ¡Les tengo un cariño que me derrito! Yo ahora no puedo hacer mucho, porque llevo pañales, pero en cuanto pueda ya verás. Lo que ellos me pidan, allí estaré yo. ¿Y dónde se ha metido mamá? Toda atareada para arriba y para abajo atendiendo a los invitados… ¡No me gusta que se vaya de mi lado! No sé, pero me pongo nervioso. Aquí estoy bien, la verdad, en esta especie de trono en el que me han sentado, muy mullidito, para que esté cómodo, en el centro de la casa. Aunque a mí, lo que me gustaría, es poder levantarme e ir yo también saludando a unos y a otros. No creas que no lo he intentado, pero el cuerpo se me va un poco. Menos mal que siempre viene alguien y me endereza. Aquí están todos comiendo ¡y hay un jolgorio! Mamá me da a mí de comer mientras disfruto escuchando a toda esta gente hablar de sus cosas. No les escucho con claridad, es como si tuviera un tapón en el oído. Uno tiene una voz muy grave; le oigo decir como muuuu; otra hace un ruido fuerte como jajaja; otros algo así como beeee… Todos dicen cosas que a mí me suenan pero que no sabría repetir. ¿Y sabes qué? Que después de comer me entran ganas de bostezar. y a mí cuando bostezo, me entra sueño; y cuando me entra sueño, caigo

redon 😴 💤

💤

💤

🎶 ¡Dime niñoooo de quién ereeees todo vestidiiito de blancooo! ¡Soy de la Virgen María y del Espíritu Santo! ¡Corcho, qué susto me han dado! Esta gente se pone a cantar y retumba toda la estancia. La verdad es que ya se me había pasado el sueño, pero estaba tan a gustito ahí, en mi mundo. Y venga a arroparme ¡otra mantita! Aquí todo el mundo pendiente de que yo no pase frío. Los niños no paran de besarme. Todos alrededor de mí. Qué caritas más dulces. Yo a los niños estos es que los quiero mucho. No sé qué tienen…

Sobre todo este, el de las pestañas largas, que ¡jolín, cómo me mira! Clava sus ojos en los míos y me habla. Yo, que no le entiendo nada, le hago una pedorreta y se monda. De repente, el ruido de un tambor: “ropo pom pom, ropo pom pom”. Oye, que me entra como un gusanillo por las tripas…

Me viene a la cabeza una fantasía. Me veo a mí mismo, que ya puedo andar, tocando el tambor de noche, por un pueblo nevado y lleno de luces. Pero es como si ya hubiera estado allí… ¿Es una ilusión, un recuerdo o un déjà vu? Mientras lo pienso, se produce el milagro. Empiezo a entender perfectamente lo que dice la gente que hay en casa, como si se hubiera destrabado el tapón de mi oído. El de las pestañas largas nota mi gesto de extrañeza, se me acerca, me mira y me dice:

¡Feliz Navidad, abuelo! Una tormenta de imágenes se desencadena entonces dentro de mi cabeza. Yo con el tambor por las calles nevadas de mi pueblo, acompañado de otros niños con panderetas y zambombas, el olor a borrachuelos y aguardiente saliendo de las casas, un calendario de 1941…

De pronto, como un flash: mis hermanos y mis hermanas, todos alrededor de la radio, comiendo turrón y oyendo el sorteo de la Navidad

–Treinta y cuatro mil quinieeentoooos diecisieeeteeee
–Miiiiil peseeeetaaaas. Otro flash: yo con uno de mis hijos sobre mis hombros y el otro de la mano viendo la cabalgata de Reyes. Otro flash: mi mujer –¡ay qué belleza!– sonriéndome y brindando conmigo tras las campanadas de Nochevieja mientras sostiene a uno de mis nietos en su regazo. ¿Cómo que mi mujer? ¿Cómo que mis hijos y nietos? Miro al pequeño y le contesto:

–”¡Feliz Navidad!”

–¡El abuelo ha hablado, el abuelo ha hablado!, grita llamando la atención

Se agolpan todos a mi alrededor

–¡Feliz Navidad abuelito!

–Felicidades abuelillo, ¡qué guapo estás!

–¡Hola abuelo! ¿Quieres un mantecado? ¡Pero bueno! ¡Si son todos mis nietos, y mis hijos, y estamos en torno al fuego y al Belén cantando villancicos después de la cena de Nochebuena! Y mira mi ángel, mi esposa querida, qué manos más suaves tienes mamá, cómo me mimas, cómo me acaricias, cómo me besas… ¡Y qué bien hueles! Ella se acerca, me abraza y me dice:

–Hola amor mío, ¿has visto qué familia más bonita tenemos? Hoy estamos celebrando la Navidad, por eso han venido tus hijos y nietos ¿Es o no un regalo de Dios? ¡Claro! El de las barbas es uno de mis hijos, ya lo reconozco ¡Por eso me sonaba su voz! Y los que entraron luego, mis otros tres que traían sus bandejas de comida para dejarlas en la cocina antes de la cena. Yo no sé dónde tengo la cabeza o si es que estoy soñando, pero más feliz no puedo estar ahora. ¡Venga, abuelo, me gritan todos, canta con nosotros! En la tele, Raphael canta el tamborilero y todos cantamos:

Yo quisiera poner a tus pies,

Algún presente que te agrade, Señor. Más, tú ya sabes que soy pobre también,

Y no poseo más que un viejo tambor,

Vejo mambor, jejo mambor…

Poco a poco, las palabras van perdiendo nitidez hasta que, de nuevo, se vuelven confusas. Todos han comenzado otra vez a usar ese idioma raro. Yo ya no me acuerdo de si soy un viejito o un niñito, sólo sé que me veo el más pequeño de todos y que siento mucho amor. Me siento en la gloria ¿No es acaso el cielo hacerse pequeño y vivir junto al Amor? Pues entonces, una cosa está clara. Esta noche hemos estado un ratito en el cielo. Esta noche hemos visto a Dios hacerse hombre. Esta noche, hemos visto a un hombre hacerse Dios. Esta noche, en mi casa, es Navidad.

P.D. Dedicado a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y a todos los que, en esta Nochebuena, ven a Jesús chiquito nacer en medio de sus hogares en sus abuelos enfermos de #Alzheimer y otras demencias. Jesús está ahí, en la debilidad. Sonriendo ante un viejo tambor. Eso es Navidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s